Laura Borràs acostumbra a acaparar el protagonismo allí por donde pasa. Sin embargo, esta Diada le reservó un sitio en segunda fila. El acto de Òmnium Cultural era el único del 11-S que reunía a la plana mayor de la Cataluña independentista, toda vez que el president Pere Aragonès y los consejeros de Esquerra en el Govern se borraron de la popular manifestación que convoca la Assemblea Nacional Catalana (ANC), en desacuerdo con su manifiesto. La cita de Òmnium era a mediodía, en el paseo Lluís Companys, a la sombra del Arco del Triunfo. Los organizadores sentaron a Borràs en la fila 2, justo detrás de los miembros de la Mesa del Parlament, el órgano que ella presidía antes de ser suspendida por su presunta implicación en un caso de fraccionamiento de facturas. De vecino le tocó Oriol Junqueras, responsable máximo de Esquerra.
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