Algunas palabras se escriben separadas por error, o por capricho, porque juntas son más precisas y tiene más fuerza. Ocurre en Pedro Páramo, en cuya historia podía de pronto tronar el cielo y caer la lluvia y podía venir la primavera. “Allá te acostumbrarás a los derrepentes”, escribió Juan Rulfo, y lo escribió junto, contra todas las academias, porque así le daba un vuelo propio a su novela mientras inventaba, aunque fuera sin querer, una manera de definir el periodismo, por ejemplo. ¿Qué es una noticia? Un derrepente, lo mismo que Martín Caparrós a la crónica la llama lacrónica, sin espacios, porque le tiene más confianza que ninguno y porque se entiende mejor de una que es un género aparte. A mí me pasa que, en lo más trivial, si encuentro una foto antigua con un jersey imposible, o en lo más trascendente, a menudo me sale decir tres palabras en una. Y nunca digo cómo es posible, sino cómoesposible, como si fuera una categoría. Quizá lo sea.
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