El bautismo de fuego del primer Gobierno de coalición desde la restauración de la democracia ha llevado a Pedro Sánchez a tener que surfear en 2022 otra crisis sobrevenida, esta vez por la guerra de Ucrania, justo cuando la pandemia iba a quedar atrás. El apocalipsis económico que la derecha ha profetizado tantas veces no se ha producido por el momento, pero la incertidumbre sigue siendo la norma en un contexto internacional a expensas de Vladímir Putin y donde se multiplican los frentes, como la posible nueva ola de covid procedente de China. Nada de eso, sin embargo, parece alterar a un Ejecutivo curtido sobre la marcha y que ha ahuyentado los vaticinios de recesión.
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