En un día crucial para el devenir de la coalición, en medio de una de las peores crisis entre los socios de Gobierno, la imagen de la ministra Irene Montero, arropada tan solo en la bancada del Gobierno por la secretaria general de Podemos, Ione Belarra, resumía este martes la posición en la que se ha quedado su partido en el Ejecutivo. “Voy a estar aquí, acompañando a las feministas del Congreso. Creo que es mi obligación”, justificaba muy seria la titular de Igualdad a su llegada a la Cámara baja para asistir al debate sobre la reforma del PSOE a la ley del solo sí es sí, norma estrella de su departamento y sobre la que los socios no han sido capaces de alcanzar un acuerdo. Durante la hora y media que duró el intercambio entre los grupos, la ministra aguantó el rapapolvo a izquierda y derecha del arco parlamentario. En una sesión marcada por la celebración este miércoles del Día internacional de la Mujer, la intervención de las portavoces de PSOE y Unidas Podemos no fue más que una extensión de los reproches cruzados de las últimas semanas. Una preparación también para la batalla electoral de los próximos meses.
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