Tras criar a cinco hijos, celebrar la llegada de 16 nietos, superar un matrimonio tormentoso y cumplir 47 años trabajados y no siempre cotizados, Marcia Asipuela se compró un billete de ida a España. A los 59, esta ecuatoriana ha emprendido el camino que sus dos hermanos hicieron hace ya 30 años. Lo ha hecho mucho mayor, más cansada y más preocupada, pero no siente que llegue tarde, sino en el momento justo. “Las mujeres a partir de 50 años en Ecuador tienen poco futuro laboral”, afirma en una cafetería de Madrid. “Yo ya sé lo que es estar lejos de mi casa”. A su lado, su actual pareja Mario Chicaiza, de 55 años, asiente. Comparten un sueño sencillo: “No queremos vivir aquí para siempre, quiero conseguir un trabajito de tres o cuatro años y ahorrar ese dinerito para poder tener una casita para nuestra vejez”. Una casa en Ecuador, añade él, en la que, al menos, no entre agua y frío. “Allá al mes se ganan 450 dólares y no alcanzan para nada”, aseguran.
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