La prensa tenía este miércoles una cita que la obligaba a hacer malabarismos. ¿Cómo justificar que un candidato se ausentara del debate? En EL PAÍS se escribió en los últimos días que lo último que quería Feijóo era aparecer junto a Abascal. Como esa gente que tiene pareja, se acuesta con ella, pero no le da la mano por la calle ni sus amigos saben quién es. Porque les da vergüenza. Los medios conservadores debían jugar anoche a defender que Feijóo se ausentara pero sin pasarse de rosca (se pasaron de rosca) porque queda miedica no ir a un debate —sobre todo después de haber contado a sus lectores que en el primero había arrasado— y porque tampoco podían jugar a hundir a un Abascal al que creen necesario. Hacía falta un equilibrista, no ya para comentar, incluso para titular.
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