Un pleno extraordinario para reprobar a un concejal que lanzó una botella de agua a otro y una protesta ante la sede de un partido que termina apaleando con saña a un muñeco del presidente del Gobierno como si fuera una piñata. Así ha comenzado el año político y nada parece indicar que la crispación vaya a disminuir este curso, sino todo lo contrario. “El clima de campaña electoral permanente ha venido para quedarse”, afirma el politólogo Pablo Simón. “Es un año de alto voltaje”, coincide la socióloga Cristina Monge. El calendario está cargado de citas electorales (Galicia, País Vasco, Parlamento Europeo…) que asumirán tintes de plebiscito nacional.
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