La boca del lobo en la que se metió el desertor ruso asesinado en Alicante

Frente al edificio en el que fue acribillado a tiros el piloto ruso Maxim Kuzmínov, en la zona residencial de La Cala de Villajoyosa (Alicante, 36.093 habitantes), hay un bar con una clientela multinacional y regentado por ciudadanos del Este. Sin embargo, los dueños, que prefieren que no se vincule el nombre del local a un suceso tan escabroso, aseguran que nunca se le vio por allí. Kuzmínov prefería desayunar cien metros más allá, en otro establecimiento, cuyo nombre, como el de casi todos los que aparecen en este reportaje, se oculta a petición de los propietarios, en el que solía pedir un café con leche y una tostada con tomate y jamón junto a una feligresía mayoritariamente española. “Era un chico normal, no dabas un duro por él”, asegura el dueño, “venía, se sentaba y no daba conversación”. Quizá el militar ruso, acusado de traición por su país, se dio cuenta de que al elegir su escondite en la costa mediterránea, se había metido en la boca del lobo.

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