Villajoyosa (Alicante, 36.000 habitantes), donde fue asesinado el piloto ruso Maxim Kuzmínov el 13 de febrero, no es la primera vez que queda marcada en el mapa internacional de la delincuencia protagonizada por ciudadanos de las antiguas repúblicas soviéticas. En marzo de 2003, varios miembros del crimen organizado se reunieron en el hotel Montíboli de la localidad alicantina para celebrar el cumpleaños del vor v zakone (literalmente, ladrón de ley, el equivalente eslavo del capo italiano) Zakhar Kalashov, un georgiano de origen kurdo que había vivido al sur de Alicante y que era conocido con el sobrenombre de El Fantasma, ya que “nadie le ponía cara”, recuerda el periodista Alejandro Riera, experto en mafia rusa. La Guardia Civil consiguió grabar al escurridizo delincuente durante esa fiesta, en el transcurso de la Operación Avispa, uno de los mayores golpes a la trama exsoviética asestados en España. Kalashov logró escapar a Dubái, donde fue detenido en 2006 y llegó a cumplir pena de prisión en la cárcel de Villena (Alicante).
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