Los funcionarios de prisiones llevan a cabo una movilización sin precedentes en Cataluña ante un hecho que tampoco los tiene: el asesinato, a manos de un preso, de Nuria López, cocinera de la cárcel de Mas d’Enric (Tarragona). “Todos somos Nuria”, repiten los trabajadores, que llevan meses alertando de un aumento de las agresiones y de la inseguridad en las prisiones. Para ellos, el crimen supone un punto de no retorno. Las protestas crecieron este viernes con el bloqueo de los accesos a los centros penitenciarios, que obligó a seis de ellos a confinar a casi 5.000 internos en sus celdas. Una situación de alto voltaje a la que la consejera de Justicia, Gemma Ubasart, pidió poner fin por el “riesgo” que supone para los propios trabajadores. La medida provocó “malestar” en las prisiones y obligó a suspender las primeras visitas de familiares. Las acciones de los sindicatos suponen en cualquier caso un pulso a un Govern con las maletas hechas por el adelante electoral convocado para el 12 de mayo por el president, Pere Aragonès.
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