Ha sido la rama ultra de la alianza PP-Vox la que ha roto con su socio, y no al revés. Ha sido la extrema derecha quien ha fijado la línea roja —la acogida a los menores migrantes— que ha llevado a que los dos partidos de la derecha dejen de gobernar juntos en cinco autonomías, después de que los populares abrieran las puertas de las instituciones a Vox: primero con el Ejecutivo de coalición en Castilla y León, hace dos años, y desde el verano de 2023, con otros cuatro bipartitos: Comunidad Valenciana, Extremadura, Aragón y Murcia. En total, la extrema derecha contaba con cuatro vicepresidencias y 11 consejerías en esos territorios.
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