A las nueve de la mañana abre la oficina para tramitar las ayudas de la Generalitat en el Ayuntamiento de Alfafar. Este martes fue el segundo día. Las mesas de los funcionarios que atienden las solicitudes se han habilitado apresuradamente en la sala de plenos, porque el resto de las dependencias municipales no están en condiciones. Los vecinos, muchos, casi todos con botas de goma y chaquetas de chándal, esperan en la calle en una larga cola silenciosa desde las siete o las siete y media. Saben que solo se atenderá a un centenar de ellos y por eso se esfuerzan en madrugar. La Generalitat entregará 6.000 euros a todo aquel que acredite, antes del 15 de diciembre, que vivía en una planta baja y que esa vivienda ha sido afectada por la riada del pasado martes 29 de octubre. Ya las han solicitado más de 15.000 personas. Son 6.000 euros para reponer los muebles y electrodomésticos, para pintar la casa o volver a tratar de adecentar el suelo, aunque aún no se sabe cuándo se empezará a cobrar. Todos los vecinos de la cola de Alfafar guardan en el móvil fotos y vídeos inverosímiles de lo que les pasó esa noche y que enseñarán a los funcionarios. Una señora mostrará cómo todos los muebles de su casa flotaban a la una de la madrugada. El que más y el que menos lleva también un papel que prueba su residencia: la escritura, un recibo de la luz o del teléfono. Si los documentos también se los llevó el barro, bastará con decir el nombre si se está empadronado en Alfafar. En la cola se percibe mucha resignación y mucho cansancio, poca esperanza en los días que lleguen y una infinita melancolía por lo que se ha perdido. Todos llevan en la mano el papelito del número de orden de la lista.
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