Si hay algo en toda esta historia que está fuera de toda duda es que Carlos Mazón no estuvo allí. A las horas en que miles de valencianos luchaban por no morir ahogados, el presidente de la Generalitat se encontraba fuera de cobertura, metido en el reservado de un restaurante, no se sabe a ciencia cierta si por motivos profesionales o personales, y en el fondo eso no es tan importante; lo relevante es que no estaba allí donde se le necesitaba, no cogía el teléfono, no salió pitando hacia su despacho, no se enteró de nada, no hizo nada.
Sé el primero en comentar en «Mazón, el síndrome del falso testigo»