Buena parte de la sólida valla que rodeaba el instituto público Berenguer Dalmau, en Catarroja, ha desaparecido. Y el enorme patio ―aquí estudiaban hasta hace dos semanas más de 1.500 alumnos― está lleno de fango, escombros, y montones de cañas. En Catarroja murieron, al menos, 28 personas por la dana. Pese a los avances de los últimos días, como en el resto de la zona más afectada por la dana, las calles siguen llenas de barro, hay solares convertidos en cementerios de automóviles, muchas plantas bajas cuyos dueños todavía no han acabado de limpiar, y todas las escuelas permanecen cerradas.
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