Faulkner y el Partido Popular

Los escritores y los dramaturgos saben que todo personaje debe ser coherente, incluso en sus contradicciones. Las transiciones emocionales deben trazarse con precisión, y los conflictos, inherentes a toda historia bien narrada, nunca deben sacrificar la consistencia mínima que exige una personalidad. En el teatro griego, las emociones se expresaban con máscaras fijas y, todavía hoy, siguen apareciendo caracteres arquetípicos que nos permiten anclar nuestra atención. Un personaje, por encima de todo, debe ser reconocible.

Seguir leyendo

Sé el primero en comentar en «Faulkner y el Partido Popular»

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*


Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.