El Gobierno lanzará en los próximos días un concurso internacional de ideas para que un equipo multidisciplinar de arquitectos, artistas, paisajistas e historiadores, diseñe el nuevo Valle de Cuelgamuros, el antiguo mausoleo de Franco. El proyecto cuenta con un presupuesto de 30,5 millones de euros. Se trata de convertir el monumento, erigido por el dictador como una especie de pirámide para recordar eternamente su victoria en la Guerra Civil, en una suerte de maqueta del franquismo que sirva para homenajear a las víctimas y explicar la dictadura y sus características, como el nacionalcatolicismo, la simbiosis entre religión y política. Fuentes del Ejecutivo admiten que “no va a ser sencillo” aportar “una mirada democrática” al conjunto. Se han fijado en varios referentes levantados en otros países con pasados traumáticos. Pero el tortuoso recorrido de algunos de esos edificios o memoriales hasta que finalmente vieron la luz pone de manifiesto las dificultades y controversias que levanta la llamada cultura del recuerdo. Estos son algunos de los ejemplos en los que se inspira el Gobierno.

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