
Aquel joven bilbaíno en el comienzo de la veintena se había ganado fama por la vehemencia de sus discursos en las asambleas del partido. “Tenía mucho pronto, no se arredraba y defendía sus ideas con firmeza”, recuerda su compañero Iñigo Iturrate. Hay incluso quien pinta al que era secretario general de EGI (Euzko Gaztedi Indarra, Fuerza y Juventud Vasca, los cachorros del PNV) como “muy radical, muy independentista”. “¿Y quién no, a esa edad y en esa época?”, relativizan sus amigos.

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