Desde que escuché los audios de la trama Koldo-Cerdán-Ábalos no puedo dejar de pensar en ella, en Amelia Tiganus. Me acuerdo de su fuerza y su inteligencia, de su enorme valentía y releo su magnífico libro La revuelta de las putas (Sine Qua Non). Si no conocen a esta activista y pensadora del abolicionismo, que se define como “testigo del sistema prostitucional” (que sobrevivió a la explotación sexual y se convirtió en una activista feminista de una solidez intelectual admirable), busquen sus charlas en internet y entenderán de qué hablamos cuando hablamos de comprar y vender mujeres. Pienso en ella porque el grupo parlamentario del PSOE la invitó a hablar en una sesión dedicada al asunto. Si a mí me duelen los audios como mujer y como feminista, ¿cómo será para ella escuchar esas frases vomitivas? Chicas nuevas para Ábalos, podría decir la también infatigable Mabel Lozano.
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