Ulysses S. Grant, presidente de Estados Unidos entre 1869 y 1877, solía tomar brandy en el bar del lobby (vestíbulo) del hotel Willard de Washington y aquellos que querían transmitirle mensajes o convencerle de algo sabían que debían pasarse por allí para conseguir su atención. Y de esta anécdota, tal y como se ha contado frecuentemente, surgió el uso de la palabra lobista para referirse a esas personas que se dedican a influir en las legislaciones y decisiones políticas en favor de determinadas empresas, colectivos y organizaciones.
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