Pedro Sánchez apenas da entrevistas en España. En el último año, solo ha concedido una a TVE, algo muy inusual en un líder europeo. Pero cuando viaja, sí suele aceptar solicitudes de distintas cadenas de televisón, especialmente de EE UU. Solo esta semana, en Nueva York, el presidente ha tenido tres entrevistas: Bloomberg, CNN y Abc, además de un encuentro con periodistas del New York Times. Hay una explicación sencilla para este fenómeno bastante atípico. Sánchez se mueve muy cómodo en la agenda internacional, que claramente le favorece. Sus posiciones, especialmente en la masacre de Gaza, han ganado enteros en esta cumbre de la ONU. Varios países, entre ellos Francia, Reino Unido o Portugal, han hecho ahora lo que España hizo hace año y medio: reconocer a Palestina. Y además, en estas entrevistas preguntan mucho por economía, y los datos españoles son positivos, mucho mejores que los de otros socios europeos.
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