Los dos infiernos que quemaron la piel de la sierra de la Culebra

Son las cuatro de la tarde, pero es de noche. Hay tormentas, pero no hay agua. Solo hay viento, humo, fuego y miedo. Tábara (Zamora, 750 habitantes) tiembla y corre, corre de acá para allá siguiendo los caprichos del incendio que arrasa, de nuevo, la sierra de la Culebra. Unos huyen de él y otros lo encaran como buenamente pueden: mangueras pinchadas, trapos en los ojos y una osadía que se convierte en lágrimas de tensión y horror al salir del frente. La ola naranja lo quema todo, ya se ha llevado la vida de un bombero y de un pastor, amenaza las casas y reaviva la herida aún latente en esta comarca desde que hace un mes otro incendio quemó 25.000 hectáreas. Ahora les toca a estos parajes ante la impotencia de quienes quieren protegerlos.

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