Parecía la cuadratura del círculo: dos presidentes socialistas en la Moncloa y en la Generalitat de Cataluña. Junts no quería creer que Pedro Sánchez estuviera dispuesto a priorizar a Salvador Illa como president en lugar de blindar la estabilidad de la legislatura en el Congreso, pero lo imposible terminó siendo posible en agosto de 2024. Después del coste que el PSOE había pagado por la política de Sánchez en Cataluña (los indultos, primero; y la amnistía, después), los socialistas catalanes entregaban a su líder un gran trofeo: la normalización política de Cataluña tras el procés.
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