Las islas de los muchachos perdidos

Menores en el Centro de migrantes estatal Canarias 50, en Las Palmas, el pasado noviembre.

Dos muchachos están escondidos en la sala de máquinas de un barco que va a salir de Canarias rumbo a Nueva York. O eso creen ellos. Son migrantes y llegaron a las islas españolas en cayuco tiempo atrás, la comunidad autónoma ejerce su tutela. Les han dicho que tienen que esperar en su escondrijo hasta que desde el barco se vea mar y nada más que mar. Solo entonces pueden salir y los protegerán, porque son menores de edad, hasta llegar al destino. Pero el temor puede con ellos y antes de que la nave zarpe abandonan la aventura. Afuera los esperan los responsables del centro de acogida canario que los andaban buscando. Así lo relata una de aquellas trabajadoras del centro. Ocurrió en plena pandemia, pero no es un caso aislado, ni mucho menos, las huidas de estos chavales se dan regularmente en todas las comunidades, pero en Canarias la cosa tiene miga, porque para salir hay que viajar en barco o avión y un menor no puede hacer eso sin permiso. Por si fuera poco, en las islas se da el mayor número de desaparecidos, con 577 muchachos el año pasado, que ahora andan por los 500, dice el Gobierno isleño. Claro que también es donde más menores arriban. Algo está fallando, o muchas cosas a la vez.

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