
No hay ningún cartel. Todo el que cruza las puertas automáticas de cristal las ve. No hace falta preguntar qué hacen sobre el suelo. Los trabajadores de seguridad de la estación de trenes de Huelva se encontraron este martes por la mañana con una maceta y una pequeña bolsa de cartón con margaritas blancas en la entrada. Nadie sabe quién las puso. Hacía 48 horas que la noticia del trágico accidente estaba en todas las casas y pueblos de la provincia. El último tren del domingo, el Alvia procedente de Madrid, el que llega con retraso casi siempre y pasadas las diez de la noche, había sufrido un accidente en las vías que cruzan Adamuz, un pueblo de Córdoba de poco más de 4.000 vecinos.


Sé el primero en comentar en «Huelva, desolada, afronta días de despedida: “Es lo más desgraciado de nuestra historia”»