El Gobierno cierra el curso político adoptando medidas para controlar el consumo de energía. España no tiene una alta dependencia del gas ruso, pero difícilmente podemos abstraernos de las medidas que los Estados de la UE tienen que implementar para resistir cortes de suministro, como el materializado ahora contra Letonia. Es obvio que Rusia nos conoce bien y no parece dispuesta a cejar en su empeño de minar nuestra capacidad de resistencia para, progresivamente, ir erosionando el apoyo de nuestras sociedades a cada una de las decisiones políticas que exige tomar partido en esta guerra.
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