Hay amores imposibles, los hay posibles y hay relaciones que aprenden a funcionar a partir de un territorio común, aunque no suenen los violines de fondo ni se ponga vela alguna para cenar. Ya que es el día de San Valentín, hablemos de amor y soñemos por un momento con una particular historia, si no de pasión, sí por lo menos de unión para frenar el odio, el enfrentamiento, la incapacidad de convivir. Los novios no nos lo van a poner fácil, está claro, pero quedará dicho.
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