Pedro Sánchez ha tomado una decisión de fondo y está dispuesto a asumir las consecuencias políticas que pueda tener. El Gobierno español no contribuirá de ninguna manera a una guerra, la de Donald Trump y Benjamín Netanyahu en Irán, que considera un despropósito de consecuencias impredecibles para el planeta y sin aval de Naciones Unidas y ni siquiera del Congreso de EE UU. Por eso Sánchez, respaldado por el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, y la de Defensa, Margarita Robles, ha ordenado no autorizar el uso de las bases estadounidenses en España de Rota y Morón para las operaciones en Irán.
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