
Valladolid debate desde hace 42 años qué hacer con los siete kilómetros de vías de tren que pasan por su núcleo urbano. Es una polémica constante en las calles de la ciudad y en las moquetas. Cuando el PSOE de Óscar Puente, contrario al soterramiento, ganó en 2015 las elecciones y revalidó la alcaldía en 2019, la mayoría abrazó entonces la opción de impulsar una integración ferroviaria, pactada con la Junta de Castilla y León y con el Gobierno de España. Pero en 2023, con la vuelta del PP al poder en el municipio gracias a Vox, la derecha recuperó la idea de enterrar las vías. Sin embargo, han pasado tres años y no hay novedades: ni el trazado se soterra ni se integra, pese a los convenios firmados.


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