El Gobierno y todos los grupos políticos llevaban semanas aguardando la sentencia del Tribunal Supremo sobre el caso Koldo y la Sala Penal terminó con la espera este lunes con una resolución de 224 páginas que impone severas condenas por corrupción a un exministro y quien fuera su asesor. Los 24 años y tres meses decretados para José Luis Ábalos, la pena más alta dictada durante la reciente etapa democrática para un exministro por hechos cometidos durante su cargo, llegan después de un juicio que, por momentos, fue el relato de un sainete bochornoso de compra de favores, enchufismo y sobres de dinero en efectivo cruzando el Atlántico y yendo y viniendo por Madrid. Pero, por muy de baja estofa que fuera la corrupción que el Supremo ha dado por acreditada, el tribunal ha querido incorporar a la sentencia un mensaje para todos los representantes públicos que estaban expectantes ante el fallo y sus consecuencias políticas. “La corrupción […] opera como un fenómeno que distorsiona la finalidad del poder, debilita los contrapesos institucionales y compromete la igualdad de los ciudadanos ante la ley”, advierte el tribunal.
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