
1. Estuviera o no detrás el gobierno marroquí del asalto a Ceuta, lo cierto es que la movilización de esas ¡80.000! personas que entraron en la ciudad fue posible gracias a las redes sociales. Una vez más observamos, pues, cómo estas se han convertido en un formidable instrumento de acción política. Con una diferencia respecto de los otros medios más convencionales: pueden producir efectos dejando en la sombra a quienquiera que esté detrás de la convocatoria. Eso es precisamente lo que las hace tan atractivas y eficaces para la guerra híbrida, el instigador difícilmente puede ser llamado a responder por sus actos. Como en casi todos los fenómenos de desinformación con consecuencias políticas, aquí también se ha detectado la mano rusa, adquiriendo así este conflicto una indudable dimensión geopolítica.
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