Ceuta al límite: urgencias repletas, vecinos desbordados y ruidos de sirena

En Ceuta, conocida como la ciudad de las cuatro culturas, hoy caben mil ciudades en una. En el barrio de El Príncipe, a mediodía de este viernes, decenas de niñas y jóvenes migrantes son trasladadas a una nave industrial recién reformada para acogerlas tras acusar la amenaza de violencia sexual. A la misma hora y a pocos kilómetros de allí, en el polígono de El Tarajal, otros tantos menores no acompañados duermen en el suelo entre el hedor a excremento y orín. En una ladera próxima, en la mañana de este sábado, tres legionarios corren con la porra en mano detrás de tres adolescentes. Uno de los agentes les ruega, en árabe, alejarse de las casas. Poco después, en la playa de El Trampolín, el asentamiento principalmente de subsaharianos ha mutado en poblado donde ya se autoorganizan las tareas y matan su tediosa espera en torneos de lucha libre. Las urgencias del único hospital están colapsadas por la afluencia de personas migrantes, con algunos casos puntuales de tuberculosis y sarna registrados, pero sobre todo debido a heridas por reyertas o caídas. Y la psicosis inunda las mentes y los teléfonos de los ceutíes por las informaciones sobre el aumento de la delincuencia, mientras las sirenas de las patrullas no cesan.

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Alba Morcillo y María José Vallejo, en el bar de El Mentidero.






























Foto grupo de voluntarias en el polideportivoMilitares españoles en la barriada de Loma Colmenar de la ciudad autónoma, el 15 de agosto.






























Foto grupo de voluntarias en el polideportivoVarios menores observan el punto fronterizo, el 14 de agosto.

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