
El desahucio de Maricarmen Abascal, jubilada de 87 años que ha sido expulsada de un piso del barrio madrileño del Retiro donde llevaba viviendo los últimos 70 años, ha disparado la indignación ciudadana y ha puesto la lupa en como evoluciona la gestión política del caso. Si la vivienda es un motivo de inquietud principal para las personas que residen en España, una encuesta del CIS cifra en un 41% el porcentaje de ciudadanos que dicen estar preocupados por las complicaciones que conlleva encontrar un lugar donde vivir y poder pagarlo, el caso de la anciana madrileña no hace más que multiplicar la crispación. En medio del fuego, Junts per Catalunya es el destinatario de un flujo de presión de alta densidad que busca respuestas antes de que, el próximo martes, el Gobierno trate de desbloquer el real decreto ley de vivienda.
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