Cada oficio es un aprendizaje que tiene que ver con los cuidados. Los escritores cuidan las palabras con una vocación parecida a la que ejercen los médicos al cuidar enfermos. Los políticos deben cuidar la democracia. Sus ideas y sus actos solo se legitiman si suponen un cuidado democrático de la ciudadanía. Y eso implica, por supuesto, que se cuiden también a sí mismos. No me gusta la tos de alguno de ellos. Ay, esa tos.
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