La cocina de GAD3 tiene vistas al parque del Retiro, en la calle de Alcalá, en Madrid. Una habitación de unos 10 metros cuadrados que ocupan una decena de trabajadores —entre ingenieros, sociólogos y politólogos—, frente a otros tantos ordenadores. En los monitores aparecen números, símbolos, comandos… un mapa difícil de descifrar salvo para los empleados, encargados de traducir toda esa información. Esos microdatos, resultado en bruto de cientos de cuestionarios telefónicos, se transformarán más tarde en la publicación de una encuesta electoral. Los microdatos, sin embargo, se mantendrán en secreto hasta que cierren las urnas.
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