Cómo olvidar a qué hora se desató el infierno. Miércoles, 29 de marzo. Cuatro de la tarde. El incendio que se inició el lunes en el monte cerca de Navelgas (Asturias, 400 habitantes), se reavivó por unas fortísimas rachas de viento y se expandió hacia Monterizo, con un puñado de casas y muchas más vacas que personas. Manuel Gayo, de 69 años, veía llamas por las laderas, arrasando prados y saltando entre árboles. Las 72 horas que él y su familia pasaron sin dormir y la labor de los bomberos permitieron que el frente no engullera el pueblo. El bosque sucumbió, como miles de hectáreas en la región aún humeantes. El Principado lleva días sufriendo una oleada de cientos de fuegos intencionados. Los pirómanos y los incendiarios actúan excitados por un calor, unos vientos y una escasez de lluvias absolutamente inéditos en la primavera asturiana.
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