Todo ha volado por los aires. El pacto en Extremadura entre PP y Vox está prácticamente roto. Hace 48 horas que María Guardiola, la presidenta de los populares en la región, ha dinamitado cualquier atisbo de acuerdo con unas declaraciones durísimas contra la formación de Santiago Abascal en la sala de prensa del Parlamento extremeño: “Yo no voy a regalar consejerías. […] Iremos a elecciones, si hay que ir. […] Yo no puedo dejar entrar en mi Gobierno a aquellos que niegan la violencia machista, a quienes usan el trazo gordo, a quienes están deshumanizando a los inmigrantes, y a quienes despliegan una lona y tiran a una papelera la bandera LGTBI […] He hecho todo lo que estaba en mi mano. Mi promesa y mi tierra no son moneda de cambio de nada. Muchas gracias”. Ningún miembro del PP, ni autonómico ni nacional, se había mostrado con tanta fiereza contra Vox hasta la fecha. Aquella rueda ante los medios del 20 de junio comenzó así:
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