Se colaron en el portal. Reventaron la puerta. Y okuparon el piso. Sucedió en mayo de 2019 en un edificio de la calle de Atocha, en pleno centro de Madrid, a pocos metros de donde Desokupa ha colgado ahora una lona gigante contra Pedro Sánchez. El piso en cuestión era propiedad de un banco. Un bajo de apenas 30 metros cuadrados con una minúscula habitación. Ahí dentro convivieron hasta 15 jóvenes. Hicieron de la casa un mercadillo de droga ambulante, incluso durante el confinamiento. El final de esta historia llegó el 8 de julio de 2020. La empresa Desokupa se presentó en el rellano de la puerta con tres empleados enormes tras ser reclamada por los vecinos. Allí aparecieron tres armarios empotrados, con tatuajes y de mirada desafiante. Atemorizaron a los okupas, que en menos de 10 minutos se marcharon de allí ante la mirada atónita del vecindario y de millones de españoles, porque la hazaña se retransmitió en directo en El Programa de Ana Rosa, en Telecinco. Después aparecieron más televisiones, más conexiones en directo, y el vídeo acabó viralizado en las redes sociales.
Sé el primero en comentar en «Desokupa, un lucrativo negocio cimentado en las redes sociales»