Dos reyes con sus cortes separados por una ría

El rey emérito confesó este lunes directamente, poco antes de las nueve de la mañana y cuando emprendía en coche su traslado al aeropuerto de Vigo para regresar otra vez hacia Abu Dabi, que “por supuesto” desea establecerse en España. Tras una semana de regatas en Sanxenxo (Pontevedra), Juan Carlos I admitió que se encuentra “estupendamente”, pero en privado concedió con pesar a sus amigos, con los que celebró varios homenajes, que no había recibido “ni un llamada” de su hijo, Felipe VI. Ambos coincidieron el pasado jueves a pocos metros en el municipio de O Grove, el rey emérito cenando en una reputada marisquería y el actual jefe del Estado comiendo en el Gran Hotel de A Toxa con los impulsores del Foro que defiende las virtudes del bipartismo y de los pactos de Estado en España. Juan Carlos I comentó a varios comensales que tiene en duda aceptar la invitación para acudir a una celebración privada en El Pardo el 31 de octubre tras la jura de la Constitución por su nieta, la princesa Leonor.

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