Sobre el caso Koldo en general y el papel de Ábalos en la trama en particular se puede escribir mucho y desde muchas perspectivas. Y así está siendo: seguramente hoy mismo tengan a su disposición, en este diario y otros, un puñado de columnas que aborden la cuestión y sus infinitas aristas. Porque el oficio del opinólogo va en buena parte de andar a salto de mata, comentando lo que haya que comentar esa semana y siendo criticado tanto cuando uno cumple (porque qué cojones sabrá esta señorita de política) como cuando no (porque ya está dando la castaña con su familia). Pero también porque el tema da para guion berlanguiano, así que no te digo ya para columna.
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