“La mujer del César, además de ser honesta, debe parecerlo” dice un proverbio español, aludiendo a la fidelidad de la esposa al marido, que nace de un suceso cuya protagonista fue Pompeya, la nieta de Sila. César la repudió para evitar suspicacias con respecto a una fiesta en la que sólo debían participar mujeres, asistiendo un hombre a escondidas sin recibir invitación alguna y fue descubierto. La moraleja es que no debe haber dudas al respecto sobre su honestidad.
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