Mirad qué mundo tan curioso: hemos pasado de premiar preventivamente a un hombre por su ejemplaridad potencial (Barack Obama, Nobel de la Paz cuando apenas llevaba unos meses en la Casa Blanca) a hacerlo con otro que viene a insultar y desmantelar el Estado argentino con su motosierra (Javier Milei). Tom Cruise nos enseñó a castigar de antemano a los futuros villanos desde la “unidad del precrimen” en Minority Report. Pero ahora tenemos que aprender a premiarlos.
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