A pesar de la miríada de apocalípticos, los indultos no rompieron España. La amnistía tampoco. La extrema derecha ha llegado al poder en medio mundo, pero Vox no consiguió a gobernar con el PP tras el 23-J. Junts y ese objeto político no identificado que es Puigdemont pudieron hacer saltar por los aires la investidura de Pedro Sánchez; nada de eso ocurrió. La marea ultra estuvo a punto de provocar un tsunami en las europeas, pero no fue para tanto; en Francia, tampoco.
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