“Una gran ovación”. Así fue agasajada la presidenta de la Comunidad de Madrid tras su discurso en el Círculo Ecuestre de Barcelona. Fue hace año y medio. Era la típica reunión que organiza este selecto cenáculo, pocas veces una convocatoria del club ha tenido tanto éxito. 200 comensales con sus apellidos bien conocidos por ser parte de la burguesía de la ciudad. En esa ocasión no hubo suficiente espacio en la sala principal y a algunos de los asistentes (traje y corbata obligatorios) les tocó ver a Isabel Díaz Ayuso a través de una pantalla de televisión en otro comedor. Naturalmente, además de la cuota que pagan como socios, también habían pagado por estar allí (cuando tengamos el concierto, ojito, todo será gratis total y ataremos perros con longanizas). A Díaz Ayuso la presentó Albert Boadella y el hombre de teatro, provocando a conciencia, acabó su alocución anunciando que pronunciaría dos palabras muy queridas para él y para la presidenta madrileña: “¡Viva España!”. Algunos de los presentes gritaron viva.
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