La peor ola de calor en junio en décadas ha abrasado literalmente una campaña electoral que nació sin pulso por especial interés del PP. Los populares eligieron el 19 de junio como fecha para unas elecciones anticipadas en las que se trataba, sobre todo, de no movilizar a la izquierda. Pero ni el PP esperaba una climatología tan extrema. Los candidatos han terminado fundidos en una campaña anodina y en ocasiones casi clandestina, con muy poca tensión electoral. Hasta el punto de que ahora el riesgo es que los andaluces prefieran un domingo de playa a acudir masivamente a las urnas.
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