“¡Salta!”, escuchó Tatiana Quimbaya en las horas más críticas de la dana de Valencia. Esta mujer colombiana de 45 años recorrió a pie el municipio de Alfafar cuando la enfurecida corriente desarmaba todo a su paso. Cuenta que, con el agua hasta la cintura, sorteó el flujo de vehículos y muebles arrastrados para reunirse con su hija de 15 años en Benetússer. “¡Yo te agarro, tú salta!”, le gritó un residente que la ayudó a cruzar en estas condiciones. Quimbaya se aferra a este relato y al testimonio de un par de vecinos para demostrar que vivía en una zona afectada por la riada. Sin documentos que acrediten su residencia en este municipio —como el empadronamiento fundamentalmente, pero sin otras pruebas como certificados médicos o escolares—, no podrá acogerse al recurso de regularización extraordinaria que planteó el Gobierno central para dotar a la población migrante de un permiso de residencia por un año.
Sé el primero en comentar en «La búsqueda contra reloj de los migrantes víctimas de la dana: “Vivía en una casa afectada, pero no lo puedo demostrar”»