El PSOE ha vivido con mucha angustia y enfado interno las últimas polémicas alrededor de la Unidad Central Operativa (UCO), el grupo de investigación de élite de la Guardia Civil. Por eso varios dirigentes consultados confían en que el próximo relevo en el Ministerio del Interior, provocado por la salida del secretario de Estado de Seguridad, Rafael Pérez, mano derecha de Fernando Grande-Marlaska en los últimos siete años, sirva como revulsivo en un departamento muy desgastado políticamente. Y también para rebajar la tensión que se respira entre el PSOE y la cúpula del ministerio, al que algunos acusan de no enterarse de cuestiones que afectan directamente al partido, como las informaciones sobre informes de la UCO que ni siquiera están terminados, pero también para eliminar los resquemores hacia la propia unidad del instituto armado. Sectores relevantes del Ejecutivo acusaron en privado a la UCO —y algunos lo dejaron caer en público— de estar detrás de la filtración de los mensajes del WhatsApp que Pedro Sánchez intercambió con el exministro José Luis Ábalos.
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