La Unidad Central Operativa (UCO), el buque insignia de la Guardia Civil en la lucha contra el crimen organizado y la corrupción, fue creada a finales de los años ochenta por el Gobierno socialista de Felipe González. Arrancó con un reducido número de agentes que comenzó a darse a conocer al resolver casos mediáticos como el crimen de las niñas de Alcàsser o el secuestro de la farmacéutica de Olot. Desde entonces, muchas cosas han cambiado en esta unidad. Hoy son más de 700 efectivos y sus siglas se repiten una y otra vez en los titulares de prensa. Eso sí, ya no sólo por resolver sucesos como los asesinatos de Diana Quer, el niño Gabriel o los dos agentes de Barbate, sino sobre todo por participar en investigaciones con un importante calado político.
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