El curso político cierra con escenas poco comunes en la política española: en diez días dimiten tres cargos por adornar en exceso el currículum, algo que hasta hace poco se consideraba una minucia. Noelia Núñez (PP), por atribuirse estudios universitarios no concluidos; José María Ángel Batalla (PSPV-PSOE), por un título bajo investigación por posible falsedad documental; e Ignacio Higuero de Juan (anteriormente de Vox), por adjudicarse una licenciatura en Marketing fechada en 1993, cuando esa titulación no existía. Que en política se mienta no sorprende a nadie; lo preocupante es que durante años hayamos tolerado falsedades sobre el mérito para ejercerla. Veremos si continúa la racha y recordamos este verano como el del fact checking de los currículos de nuestros gobernantes. Quizá todo acabe en ajustes menores —“licenciados” que pasan a ser “tiene estudios en”—, pero será, al menos, un paso hacia la restauración de la verdad, sin la cual no puede haber meritocracia.
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