
Oliva de Plasencia (292 habitantes, Cáceres) ocupa un punto estratégico a medio camino entre el Valle del Jerte y la ciudad de Placencia. Hay quien escoge esta pequeña aldea, rodeada del encinar extremeño, para turismo rural. Otros pasan el verano en el que es el pueblo de sus padres o abuelos. Entre ellos, José Manuel Ortega, de 76 años. Este jubilado reside en Alicante y se traslada durante largas temporadas a Oliva, donde nació su esposa. Pero el matrimonio ha vivido este año una situación inédita, fruto de un cocktail de circunstancias adversas, que en Extremadura ha desembocado en una aciaga semana de virulentos incendios. El miércoles llegó a haber 19, este viernes quedaban ocho activos.


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