Es el papel más relevante en lo que llevamos de curso. Y no, no es el informe de Caixabank diciendo que faltan más de medio millón de viviendas en España. Tampoco los Presupuestos, que ni están ni se les espera. Pero dejemos de hacer demagogia fácil y vayamos a lo relevante: al análisis del discurso de la apertura del año judicial a cargo de la presidenta del Tribunal Supremo. ¿Ha sido, como esperaban muchos, una crítica nítida a la presencia del fiscal general del Estado, una enmienda contundente a la reforma de Bolaños y una dura respuesta a Sánchez por sus palabras sobre los jueces?¿O más bien ha pasado de puntillas y se puede entender como una acusación velada al plantón de Feijóo, como deseaban otros? ¿Cuál de las dos Españas se ha sentido mejor representada en el discurso de Isabel Perelló?
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